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Acción sindical

Deficiencias graves, evitar antes que lamentar

Este mes de noviembre pasado se ha puesto en marcha una gran campaña de difusión a través de los medios de comunicación (prensa y televisión) sobre la puesta en marcha de la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones, junto con el decreto de situación de emergencia climática, que entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2020, con la intención de concienciar al ciudadano para que a partir de esa fecha, no puedan circular de manera permanente los vehículos contaminantes por la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), en la zona comprendida entre las rondas de Barcelona los días laborales desde las 7 hasta las 20 horas. 

Según el Ayuntamiento, el objetivo principal de esta medida es mejorar la calidad del aire de la ciudad y preservar la salud pública gracias a la reducción de la contaminación ambiental que se producirá. 

El control del tráfico de vehículos y los accidentes de circulación en la ciudad de Barcelona son competencia exclusiva de la Guardia Urbana, por este motivo será la encargada de supervisar y sancionar, si fuera el caso, a los vehículos que incumplan las restricciones.

SAPOL, sindicato profesional de la Guardia Urbana de Barcelona, aprueba cualquier medida impulsada para contribuir a reducir la contaminación en la ciudad, pero consideramos que al mismo tiempo hay que preocuparse de que aquellos que deben hacer cumplir las normas den ejemplo a la ciudadanía, con vehículos que reúnan los requisitos técnicos, de emisión de gases y de seguridad para sus ocupantes.

Es por ello, por lo que tenemos la obligación de denunciar una vez más el mal estado de las furgonetas que posee la Guardia Urbana en las unidades centralizadas, con especial atención a las unidades UREP (antigua USP) y UIPA (Unitat d’Investigació i Prevenció de l’Accidentalitat). 

Las furgonetas de la USP se adquirieron en diciembre de 2011, contando en la actualidad un kilometraje acumulado de entre los 90 mil y 130 mil kilómetros.

En la UIPA inicialmente se adquirieron 10 furgonetas y en la actualidad tienen de dotación 9 furgonetas y 3 turismos (los turismos suelen ser utilizados por los mandos de la unidad). De estas 9 furgonetas, 3 se adquirieron en el año 2006, 2 en el año 2008 y las 4 restantes en el año 2010. El kilometraje acumulado de estos vehículos ronda entre los 230 mil y los 290 mil kilómetros. Debido a su estado, anualmente pasan un promedio de 10 ocasiones por el taller de reparaciones cada una, estando fuera de servicio, el caso que menos 31 días y la que más tiempo 157 días. Por este motivo desde la unidad se ven obligados a solicitar agregaciones de vehículos de otras unidades para poder prestar el servicio, llegando a pasar por la unidad durante el periodo del año 2018 un total de 95 vehículos agregados.

Estas furgonetas, debido a deficiencias técnicas, han sufrido percances graves no teniendo que lamentar víctimas gracias a la fortuna y pericia de sus conductores (rotura de dirección, rotura de frenos, incendios de la parte eléctrica, entrada de emisiones de CO2 del tubo de escape al interior de la cabina resultando ingresado un compañero, o la última de hace unos días donde dos compañeros sufrieron una intoxicación por inhalación de los gases vertidos en el interior del vehículo por rotura del radiador).

La mala política de inversiones y planificaciones en la adquisición de vehículos y material realizada en los últimos años para la Guardia Urbana y la falta de reposición progresiva de vehículos ha llevado a que todas las furgonetas de la unidad hayan quedado envejecidas, generando graves problemas de operatividad. La renovación de las furgonetas de la UIPA está prevista que se realice, si no hay inconvenientes, a finales del año 2021, por lo que exigimos a la administración municipal que se adquieran urgentemente para esta unidad, vehículos suficientes para poder desempeñar con garantías y seguridad la única función exclusiva que le otorga la ley a la Guardia Urbana de Barcelona.

En SAPOL, como sindicato profesional mayoritario en la Guardia Urbana, desearíamos que el mismo interés que pone nuestro gobierno municipal en la mejora de la calidad del aire de la ciudad y preservar la salud pública mediante la reducción de la contaminación, lo pusiera en la renovación de la flota de furgonetas contaminantes y peligrosas que poseen ciertas unidades de la Guardia Urbana y así, además de ser un ejemplo en el cumplimiento de la normativa impuesta a los ciudadanos, también salvaguardar la integridad física de sus trabajadores evitando averías que pueden derivar en accidentes graves.

Todos recordamos unas declaraciones que realizó la alcaldesa Colau, aprovechando la presentación de la adquisición de los turismos policiales Prius, calificando a la Guardia Urbana de Barcelona como una de las policías mejor equipadas de Europa, mera propaganda, nada más lejos de la realidad.

Lo mismo pasa con nuestras comisarías, no está previsto cuándo dispondremos de un modelo de comisaría policial estándar adecuada a nuestras funciones. Un claro ejemplo es la Sala Conjunta de Comandament, que lleva desde el año 2005 de manera provisional en un sótano, edificio insalubre, gravemente enfermo, con más de 25 casos de cáncer entre sus trabajadores y multitud de irregularidades difíciles de subsanar, pero al parecer no es una urgencia ni prioridad, como sí ha ocurrido con los edificios de la gerencia de seguridad, el ayuntamiento o la jefatura de la Guardia Urbana, donde han invertido lo necesario para su adecuación.


LA PLANTILLA DE LA GUARDIA URBANA NO OLVIDA Y SAPOL (A DIFERENCIA DE ALGÚN OTRO SINDICATO QUE PROMETÍA MUCHO Y HA CUMPLIDO POCO O NADA) TAMPOCO.


DIRECCION SAPOL
Barcelona, a 10 de diciembre de 2019
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