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Acción sindical

Récords de Colau y la inseguridad de la ciudad de Barcelona

Que Barcelona es una ciudad insegura es una evidencia que desde SAPOL llevamos años denunciando. Los índices de delincuencia son alarmantes, se han disparado las cifras de una manera escandalosa y los motivos son claros y evidentes. La alcaldesa Colau y su equipo de gobierno llegaron en su anterior mandato con la clara intención de retraer a la Guardia Urbana a simples agentes de barrio o proximidad, incluso intentaron quitarles las pistolas y disolver la “Unitat de Suport Policial”, tal y como le exigía la CUP. Los altos cargos políticos del anterior consistorio más proclives a defender a manteros, okupas o alborotadores que a la plantilla de su propia policía, han sido los responsables y partidarios de una permisibilidad hacia estos colectivos provocando el declive de la ciudad en el ámbito de la seguridad.

Este julio pasado, ha sido el peor mes de todo el mandato de la alcaldesa en lo que a seguridad se refiere. Cinco asesinatos, tres con armas de fuego, uno con arma blanca y otro por linchamiento (ocho en lo que va de año), además del aumento de los delitos sexuales, problemática específica con los menores extranjeros no acompañados, enfrentamientos entre bandas en plena calle, los robos con violencia han aumentado un 28% y los hurtos un 9% en el primer trimestre del año 2019… resumiendo, una oleada de sucesos que supone para Barcelona que tenga la catalogación de la ciudad más peligrosa de España.

Otra problemática destacable es la venta ambulante que a causa de su pasividad ha provocado que se produzca el efecto llamada, llegando a Barcelona cientos de vendedores a diario, hasta el punto de no poder caminar por algunas aceras e intercambiadores subterráneos de los transportes públicos de la ciudad debido a la cantidad de pañuelos desplegados en el suelo con género, vendedores ambulantes que han sido protagonistas de verdaderas peleas y enfrentamientos tumultuarios con agentes de la Guardia Urbana en los que muchos han sido agredidos, sufriendo lesiones de diversa gravedad, uno de ellos perdiendo prácticamente la visión de un ojo.

Parece que en este nuevo gobierno de coalición con el PSC, el tema de la seguridad es una cuestión prioritaria. Se ha nombrado responsable a Albert Batlle y éste a un equipo de confianza para poner orden en este sector, pero van a tener que afrontar un reto difícil de combatir debido a que heredan años de nefasta gestión.

El currículum del Sr. Batlle le avala como gran profesional gestor del ámbito de la seguridad y al parecer tiene claro como revertir la inseguridad en Barcelona. Su primera orden ha sido efectuar una intervención de saturación contra la venta ambulante, hecho que desde SAPOL hemos reclamado reiteradamente estos últimos cuatro años. Se le da poder y se respalda a los agentes para hacer su trabajo, y así recuperar lo que nunca se debería haber perdido con la mala gestión del anterior gobierno de Colau con la CUP, que nos obligaron a dejar de intervenir y permitieron que las mafias se adueñaran de las calles.

Todo esto está muy bien pero le recordamos al nuevo teniente de alcalde de seguridad que desde SAPOL, único sindicato profesional y mayoritario en la Guardia Urbana,
 

llevamos años reclamando que para llevar a cabo las necesidades de la ciudad en materia de seguridad y orden público precisamos con carácter de urgencia un incremento importante de efectivos (1.200) y no a implementar en cuatro años. Reclamamos las pistolas táser, las armas largas como tienen ya en otras policías locales, más formación específica, más medios materiales, más seguridad en nuestras propias comisarias, que se nos defienda jurídicamente y se nos reconozca y potencie por parte del gobierno municipal el principio de autoridad.

Los garantes de la seguridad en la ciudad de Barcelona por ordenamiento legal es la Guardia Urbana y para poder llevarla a buen término primero tenemos que garantizar nuestra propia seguridad.

Es intolerable que nuestra alcaldesa culpe de la inseguridad existente en la ciudad a los Mossos d’Esquadra por falta de efectivos mientras la policía del consistorio tiene unas carencias relevantes (le faltan unos 1.200 agentes) para garantizar un servicio de calidad a sus ciudadanos. Es intolerable que ante la primera actuación de la Guardia Urbana en la era Batlle contra el top manta con un resultado de tres vendedores detenidos el sindicato de manteros (creado y sufragado al amparo por el anterior gobierno de Colau y la CUP) amenace que plantarán cara al ayuntamiento y a la Guardia Urbana, con enfrentamientos si hace falta y continuarán vendiendo pase lo que pase. Dicha organización reclama una reunión con usted y que acceda a ella es intolerable, para pedirle que les facilite unos horarios durante los cuales puedan vender sin permiso de ocupación de la vía publica productos falsificados que no pagan impuestos ni derechos de autor y hacerlo por personas que su estancia en el país es irregular (facilitando con ello el establecimiento del negocio de las mafias en nuestra ciudad, así como la trata y explotación de personas en dicha situación).

El portavoz del citado sindicato popular de vendedores ambulantes, sindicato asesorado y defendido en su día por altos cargos políticos del anterior gobierno municipal, manifestó que Barcelona en Comú ha hecho un giro intolerable con respecto al anterior mandato y a lo que prometía antes de las últimas elecciones municipales.

Sra. alcaldesa, no puede usted escudarse en que la venta ambulante ilegal se produce en toda la costa catalana y en las grandes ciudades. La venta ambulante ha existido toda la vida, pero de manera ilegal nunca en las dimensiones y el descontrol que ha adquirido gracias a su mandato en la ciudad de Barcelona.

Barcelona y la jefatura de la Guardia Urbana tienen mucha suerte al disponer de una policía como la que tienen y SAPOL felicita a esta gran plantilla por su trabajo y por demostrar diariamente su profesionalidad pese a las adversidades.


DIRECCION SAPOL

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