imagen-noticia
GUB

La Guardia Urbana refuerza el control del espacio público en Ciutat Vella

Sin bares, ni discotecas, ni perspectiva a corto plazo de reapertura de locales en los que socializar bajo techo, no son pocos los que tiran de parques, jardines o cualquier rincón de una calle para reunirse, flirtear, beber en algunos casos, escuchar música con el móvil o un altavoz portátil y acabar echando al garete cualquier medida de seguridad sanitaria. La excusa del cigarro o beber de una lata arrastra la mascarilla de la boca al cuello y para algunos ya no hay vuelta atrás.

20 - 01 - 2021 / Barcelona / Reportaje sobre el operativo de Guardia Urbana en Ciutat Vella para vaciar las plazas  - Operacion en la plaça dels Angels ( MACBA ) / Foto: Llibert Teixidó

Irrumpe la GUB. Con las primeras luces azules de los distintivos policiales los concentrados abandonan ligeros el lugar. / Llibert Teixidó

Esas concentraciones, que en algunos espacios como el Macba, los parterres de los alrededores del parque de la Ciutadella o los jardines del litoral, pueden reunir más de 200 personas generan una preocupación sanitaria que se ha traducido también en presión vecinal al Consistorio y a la Guardia Urbana, a través de las quejas al 112.

“La inmensa parte de la ciudadanía cumple a rajatabla las restricciones y sale de su casa estrictamente lo necesario. Es lógico que los vecinos se indignen si se cruzan a un grupo numeroso que incumple las medidas sanitarias. Por eso nos llaman para quejarse”. El receptor de esa presión vecinal en Ciutat Vella es el intendente José Carlos Oliva, responsable de la Guardia Urbana en el distrito, donde llegó solo 24 horas antes de que se decretara el estado de alarma. Admite que desde que asumió los mandos de la comisaría de la Rambla, hace diez meses, se enfrenta a una realidad condicionada por la crisis sanitaria. Sin turistas, con menos de la mitad de delitos y un toque de queda a las diez de la noche que vacía literalmente las calles, los barrios del centro están inmersos en un largo letargo delincuencial y prácticamente vital. El intendente de la Guardia Urbana ha aprovechado la tregua para sacar el polvo y fortalecer una vieja unidad, la de la vigilancia del espacio público (VEP), presente en todas las comisarías de la ciudad, pero que funcionaba a merced de las prioridades de los servicios del día.

20 - 01 - 2021 / Barcelona / Reportaje sobre el operativo de Guardia Urbana en Ciutat Vella para vaciar las plazas  - Operacion en la plaça dels Angels ( MACBA ) / Foto: Llibert Teixidó

Denuncias. Los que no han podido huir y han sido vistos bebiendo o sin mascarilla son identificados, registrados y sancionados. / Llibert Teixidó

En Ciutat Vella ya no. Desde noviembre, el cabo Ángel Pérez Vizcaya se ocupa exclusivamente de mandar el VEP. El intendente Oliva ha rascado guardias de las patrullas de seguridad ciudadana y ha rehabilitado el grupo con 16 policías que se dedican exclusivamente a intensificar el control del espacio público a partir de una estrategia que va más allá de la operación puntual de despejar una plaza o unos jardines.

Con el volumen de personas que se están dando cita por las tardes en algunas plazas el servicio policial solo puede funcionar desplegando mucha fuerza, un elevado número de agentes que permita realizar los desalojos con seguridad para los agentes y para los congregados.

“Los servicios se planifican el día antes”, cuenta el cabo. Sobre un mapa del distrito confluyen tres fuentes de información: las quejas vecinales contrastadas, los hechos delictivos denunciados y la actividad policial. La suma de datos define puntos concretos en el mapa de Ciutat Vella sobre los que se actúa de manera coordinada con otros servicios municipales.

Dos periodistas de La Vanguardia acompañaron el miércoles por la tarde al grupo de vigilancia del espacio público de la Guardia Urbana. Las prioridades estaban claras. Con la dulcificación de las temperaturas decenas de personas ocupan los aledaños del Macba por la tarde y se juntan para beber, fumar, escuchar música, bailar discretamente en algunos casos y, en definitiva, socializar.

20 - 01 - 2021 / Barcelona / Reportaje sobre el operativo de Guardia Urbana en Ciutat Vella para vaciar las plazas  - Operacion en la plaça dels Angels ( MACBA ) / Foto: Llibert Teixidó

Limpieza. De nada sirve la operación policial sin la coordinación con los servicios de limpieza que baldean con agua el recinto. / Llibert Teixidó

Baldear tras el desalojo

El grupo de vigilancia del espacio público se coordina con los servicios de limpieza

Los alrededores del Macba son un punto de servicio habitual del VEP. Las dos furgonetas con 16 agentes y el binomio de guardias con moto que participan en el servicio tienen muy claro los accesos por los que entrar en la plaza de manera coordinada para perimetrar el espacio e identificar al mayor número de infractores. Previamente, una pareja de paisano se camufla entre la multitud observando posibles actuaciones ilícitas, alguna transacción de droga en pequeña escala, pero se fijan sobre todo en el incumplimiento de las medidas sanitarias o en el consumo de alcohol en la vía pública.

El trabajo de avanzadilla de paisano lo están haciendo ahora policías del grupo de delincuencia urbana (GDU) de Ciutat Vella. Pocos conocen como ellos esas calles. Durante los momentos más críticos en Ciutat Vella, con unos índices disparados de hurtos, robos con violencia, relojeros y narcopisos que tuvieron a los vecinos en pie de guerra, esos guardias urbanos junto a los fura y la unidad de investigación de los Mossos d’Esquadra del distrito hicieron un trabajo ingente logrando literalmente dar la vuelta a las estadísticas y cerrar los pisos de venta y consumo de drogas.

La nueva realidad es otra completamente diferente. El intendente de Ciutat Vella sigue las directrices de la jefatura de la Guardia Urbana en su decidida apuesta por incrementar la presencia de uniformados y priorizar la lucha contra ese otro paquete de conflictos que más afectan ahora a los ciudadanos y que requieren mayor y mejor coordinación con los Mossos en la repartición de funciones.

Esos guardias urbanos de paisano, que durante años persiguieron ladrones, se adentran ahora en las plazas, escanean mentalmente a los grupos de incívicos y dan la señal al cabo para que ordene la irrupción de los uniformados.

No hizo falta en el Macba ni que los vehículos policiales encendieran las sirenas. El mero reflejo a lo lejos de las luces azules de los distintivos provocó una estampida de los que estaban sentados o bailando. La música dejó de sonar y sobre los muros de cemento de la entrada al museo quedaron abandonadas latas de cervezas, vasos de plástico, botellas de vidrio y hasta bolsas de hielos con las que unos habían empezado a preparar unos combinados en vaso de plástico.

20 - 01 - 2021 / Barcelona / Reportaje sobre el operativo de Guardia Urbana en Ciutat Vella para vaciar las plazas - Operacion en Plaça Castella - Castilla / Foto: Llibert Teixidó

Plaza Castella. La Guardia Urbana accede a este espacio del Raval en el que se identifica y denuncia a los que consumen alcohol en vía pública o no respetan las restricciones sanitarias. / Llibert Teixidó

La acción policial fue quirúrgica. Nadie abrió la boca ni protestó. Los agentes de paisano impidieron marchar a unos cuantos y los uniformados repartidos en las cuatro esquinas se ocuparon de pedir documentación, registrar bolsillos y mochilas y denunciar. “No se identifica a nadie que solo esté paseando, o simplemente esté sentado charlando. Es una acción medida que solo busca disuadir y prevenir en un periodo excepcional”, indica el cabo Ángel Pérez Vizcaya.

Junto al Macba los guardias urbanos tramitaron el miércoles siete denuncias por consumo de alcohol en la vía pública, otras siete por no llevar mascarilla, una por saltarse el confinamiento municipal a un joven del Maresme que reconoció que había quedado en Barcelona con unos amigos y otras dos por consumo de hachís y marihuana.

Antes de acceder al desalojo y a través de la sala del 112, el cabo había solicitado a los servicios de limpieza un retén que en cuanto se vació la plaza de los Àngels actuó primero retirando la basura más gruesa y después baldeando manguera en mano el espacio que quedó vacío e impoluto.

20 - 01 - 2021 / Barcelona / Reportaje sobre el operativo de Guardia Urbana en Ciutat Vella para vaciar las plazas - Operacion en Plaça Castella - Castilla / Foto: Llibert Teixidó

Registros. El número de agentes para este servicio permite registrar las pertenencias de las personas identificadas en las plazas. Los guardias insisten en que la actuación es quirúrgica. / Llibert Teixidó

Mapas de actuación

Los puntos de acción se escogen a partir de las quejas vecinales y los hechos delictivos

Allí mismo, el cabo confirmó a los agentes que el siguiente espacio a actuar sería la plaza Castella, enclavada entre viviendas del Raval y que suele reunir medio centenar de personas repartidas en las jardineras y que generan numerosas quejas vecinales. El protocolo de actuación es el mismo.

“Mientras podamos repetiremos estas operaciones todos los días de la semana para que nadie tenga la tentación de creer que las plazas son solo suyas”, advierte el intendente Oliva.


Fuente: La Vanguardia

  • Tags

Comparte esta página