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Acción sindical

Acoso de la alcaldesa a la Guardia Urbana

Con motivo de la manifestación realizada el sábado 20 de enero en la ciudad de Barcelona en favor de la equiparación salarial entre las diferentes Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y más concretamente entre la Policía Nacional y Guardia Civil respecto a los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza, se vuelven a repetir episodios de persecución y acoso hacia la Guardia Urbana de Barcelona por parte de los responsables del gobierno municipal.

Tenemos la sensación que la Santa Inquisición está instaurada oficialmente en el Ayuntamiento de Barcelona personificada en la propia alcaldesa y en gran parte de sus ediles. Que haya trascendido un acto simbólico de compañerismo, en el que un agente de la Guardia Urbana de Barcelona como muestra de adhesión al movimiento de reivindicación de la unidad salarial entre las diferentes Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se fotografíe con la gorra de un Guardia Civil y se convierta en una caza de brujas por parte de la propia alcaldesa “líder de Barcelona en Comú”, para con ello congraciarse con su equipo de coalición “los antisistemas de la Cup” y garantizarse así el apoyo a los presupuestos y otros proyectos de gobierno, muestra nuevamente la fácil transición de la alcaldesa hacia las dinámicas en contra la Guardia Urbana dirigidas por los antisistema y llevadas a término por su fiel servidor y Comisionado de Seguridad, Amadeu Recasens.

Desde su llegada al gobierno municipal, y a pesar de su imagen estereotipada ideológicamente hacia la Guardia Urbana, la alcaldesa se ha visto en la tesitura de tener que reconocer la gran labor que la Guardia Urbana realiza a diario en la gran cantidad de intervenciones por las diferentes competencias que tiene reconocidas. Aún así, a la mínima ocasión y con gran diligencia, está predispuesta a atacar y menoscabar la imagen que se proyecta de su policía hacia la ciudadanía. Ya nos gustaría que tuviese la misma rapidez en reprobar los apoyos y premios dados a la causa del presunto asesino y responsable de las lesiones que sufre un agente de la Guardia Urbana desde el año 2006, que le solicitamos fuesen retirados y que todavía estamos esperando a que se pronuncie.

Sin tener que entrar en valoraciones, es evidente el posicionamiento de la alcaldesa hacia las Fuerzas de Seguridad en comparación a otras agrupaciones o asociaciones. Los problemas que planteó a la manifestación del día 20 de enero distan mucho a las facilidades que ha otorgado habitualmente a las concentraciones y manifestaciones de perfil antisistema y aquellas lideradas por otros movimientos desestabilizadores de la sociedad.

Siendo la máxima responsable política en seguridad, su constante apoyo a los grupos de vendedores ambulantes, que lejos de crear empleo y reactivar la economía de la ciudad, desestabilizan la precaria economía de los ya muy limitados recursos de los negocios instaurados legalmente y que ayudan a sustentar la economía municipal con sus impuestos, o generan enfrentamientos con la Guardia Urbana a tipo de guerrilla urbana con lanzamiento de piedras recogidas en las vías del metro y a los que sistemáticamente se niega el gobierno municipal a denunciar, se contrapone con el habitual nulo apoyo a cualquier causa en la que se encuentre la Guardia Urbana en las actuaciones que en defensa de la normal actividad de los usos de las vías públicas se derivan o en las garantías de la ordenanza de civismo de la que son directamente responsables de su cumplimiento y en las que estén implicados los citados vendedores.

Deje de buscar el escarnio en la plantilla de la Guardia Urbana para congraciarse con sus socios de gobierno con la excusa de la imagen y la calidad del servicio. Si lo que busca es la exquisitez en el servicio que la Guardia Urbana debe prestar a los ciudadanos, quizás debería preocuparse más en contactar con el gobierno central y solucionar las limitaciones que nos impiden cubrir las necesidades de incremento de plantilla por la repercusión que el Real Decreto que prevé la jubilación anticipada de los policías locales, en lugar de permitir que su emisario oficial en la Gerencia, envíe documentos solicitando parar el proceso de instauración del mismo.

Desde SAPOL instamos a la alcaldesa a que se preocupe en las necesidades reales de la Guardia Urbana para desarrollar los proyectos de trabajo, dimensionando la plantilla en el número apropiado, dotándola de las herramientas que precisa y que desde hace tiempo le llevamos reclamando para realizar sus funciones con la profesionalidad y eficiencia que se merece, acorde a una ciudad de la importancia como es Barcelona.

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