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Acción sindical

Instalación de cámaras con vídeo sensores

El 26 de noviembre de 1843 se creó el cuerpo de la Guardia Municipal en la ciudad de Barcelona; el 19 de febrero de 1907 el alcalde Domingo J. Sanllehy le cambió el nombre, creando entonces el cuerpo de la Guardia Urbana de Barcelona.

Han transcurrido 177 años, el mundo ha evolucionado, la ciudad ha ido cambiando y la Guardia Urbana se ha ido adaptando, sin cesar en su cometido ni un solo día desde su creación, siempre trabajando para la ciudadanía, siendo pionera laboral y profesionalmente y un ejemplo a seguir por el resto de las policías del estado, prestigio que hace años perdimos debido a las políticas seguidas por los respectivos gobiernos municipales.

En SAPOL llevamos tres años reclamando la adquisición de videocámaras unipersonales para la plantilla de la Guardia Urbana, que cada vez más policías del mundo utilizan estando de sobras demostrada su increíble versatilidad de usos, además de que en el contexto que nos está tocando vivir, son claves para mantener la seguridad jurídica de los policías en sus intervenciones y la integridad de la versión mantenida ante la justicia.

Hay estudios que demuestran y la práctica lo corrobora, que la utilización de sistemas de grabación personal por parte de la policía influye en la disminución de la delincuencia y de las agresiones a las patrullas, a la vez que protege a los policías y a la administración contra denuncias infundadas.

Las excusas esgrimidas por la administración para no comprarlas han sido diversas, que necesitaban informes jurídicos, que no se disponía de presupuesto, saber la viabilidad de la cámara en la vía pública… al final y después de mucha insistencia y trabajo por nuestra parte, el día 4 febrero de 2019 se inició la fase de pruebas con 12 cámaras distribuidas en distintas unidades, para lo que fue publicado el “Procedimiento Operativo 12/2019 sobre el Uso dispositivos Personales de Grabación”.

Curiosamente, al hacerse eco de la noticia los medios de comunicación, la alcaldesa, que es quien debería velar por sus trabajadores con la urgente dotación de medios que garanticen nuestra protección, ordenó paralizar el testeo de las cámaras hasta nueva orden.

Al reanudarse las pruebas, durante varios meses se estuvieron valorando los diferentes modelos, anunciando la administración en diciembre de 2019 que haciendo un gran esfuerzo económico realizaban la adquisición de 150 videocámaras unipersonales, que estarían efectivas para finales de 2020.
 
En la misma línea, SAPOL viene reclamando hace más de 3 años a la administración, la realización de una auditoría para evaluar la seguridad de nuestras comisarías e instalaciones, reclamando cámaras de seguridad de perímetro con grabación de imágenes para todas las comisarías y después de todo este tiempo, seguimos a la espera.

Le recordamos a la administración que nos encontramos en alerta de seguridad en nivel 4, que hemos sufrido un atentado terrorista tras el cual la alcaldesa prometió públicamente una fuerte inversión en la compra de material operativo y de seguridad para la Guardia Urbana, inversión que no hemos notado.

Debido a la pandemia COVID-19 que estamos padeciendo y a todas las medidas de seguridad y salud que se han implantado para evitar contagios, SAPOL en fecha 8 de abril, solicitó a la Gerencia de Seguridad y Prevención la compra e instalación en las entradas de todas las dependencias policiales de la Guardia Urbana de cámaras térmicas, las cuales podían estar instaladas y en funcionamiento como máximo en 15 días.

Este servicio tecnológico ya existe y con motivo del COVID19 se ha desarrollado un software completamente nuevo que se puede adaptar a las cámaras unipersonales.

Con el relevo realizado en la jefatura de la Guardia Urbana, el actual jefe aprovechó su presentación para hacernos conocer su proyecto, en el que destacaba un cambio hacia la modernidad en la prestación de los servicios y en la adaptación al uso de los medios tecnológicos.

Es hora de volver a ser pioneros en la Guardia Urbana de Barcelona y la adquisición de estas cámaras térmicas supondría un gran avance en la prevención y seguridad, dos elementos esenciales para garantizar el acceso de las personas a las instalaciones de la Guardia Urbana minimizando los riesgos para la plantilla.

Se trata de adaptarnos a las nuevas tecnologías, creemos importante que nuestras comisarías y nuestra plantilla, deben estar dotadas de un tipo de tecnología que permita la identificación de una de las sintomatologías determinantes que están presentes en la mayoría de los procesos víricos. Habiendo reconocido el teniente de alcalde responsable de seguridad que la petición de SAPOL era una iniciativa a tener en cuenta, manifestó que en breve se adquirirían 8 cámaras térmicas que serían instaladas a prueba en las entradas de diferentes comisarias, todavía estamos esperando.

El día 8 de junio la administración nos sorprende y anuncia en los medios de comunicación a bombo y platillo, que Barcelona instala los primeros 18 video sensores para controlar el aforo a las 10 playas del litoral Barcelonés con el objetivo de evitar aglomeraciones y que se pueda mantener la distancia de seguridad de 4 metros entre los grupos.
 
Los video sensores captan un fotograma cada 5 minutos y una vez procesada la imagen, se calcula el aforo y se envía la información a unos ordenadores del servicio de control.

Una de estas playas es la de Levante (autorizada para perros). Al parecer es importantísimo el control de su aforo, pero de momento no han cumplido el objetivo marcado, hay confusión, afluencia masiva, crispación entre los usuarios, playas cerradas con indicador naranja, etc.

Todo este dispositivo se verá reforzado con un cierre perimetral de estacas de madera con cuerdas, habrá diferentes puntos de acceso controlados por unos 30 informadores (que podrían ser más) y según fuentes municipales, el coste rondará los 700.000 mil €.

El Ayuntamiento también ha anunciado la instalación de 13 modernas cámaras de alta definición para el sistema de video protección de Ciutat Vella, con un coste de 180.000€.

En total, casi 1 millón de €. Según parece, sin problemas de presupuesto, con tal rapidez que en aproximadamente un mes se toma la decisión, se adquieren y se instalan, todo un récord del que no goza en ningún sentido la Guardia Urbana.

Este gobierno vuelve a demostrarnos una vez más que la Guardia Urbana no está en sus prioridades. Estamos catalogados como un servicio esencial, pero nadie lo reconoce, seguimos teniendo las comisarías obsoletas, falta de recursos materiales y bajo mínimos en los recursos humanos… y lo que es peor, no parece haber mucha intención de solucionarlo a corto ni a medio plazo.

A la Guardia Urbana de Barcelona le avalan 177 años de historia trabajando ininterrumpidamente al servicio del ciudadano, por eso en SAPOL, como único sindicato profesional, creemos que se merece un mejor trato por parte de nuestro consistorio.




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