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Acción sindical

Reflexiones sobre los incidentes en la fiesta de la Mercè

Han pasado unos días desde los graves incidentes de las fiestas de la Mercè y desde SAPOL creemos que ya se puede realizar una reflexión seria sobre lo que pasó.

Como sindicato mayoritario en la Guardia Urbana, preocupados por los graves incidentes ocurridos, al día siguiente de los hechos solicitamos una reunión urgente con el 5º teniente de alcalde, Sr. Albert Batlle y el Intendente Mayor jefe de la Guardia Urbana, sr. Pedro Velázquez. 

Cabe denunciar los hechos ocurridos, los peligros en los que se vieron envueltos los compañeros del distrito de Sants y la UREP, en los que afortunadamente no hubo que lamentar desgracias personales entre los agentes debido a su profesionalidad, a los cuales desde SAPOL felicitamos por su actuación.

En la actual situación de pandemia, donde se han cancelado fiestas importantes a nivel nacional, no se entiende que se celebren las de la Mercè y con los precedentes de las incidencias ocurridas en los fines de semana precedentes, no se haya previsto el peor escenario, que quizás hubiera sido lo más apropiado.

La ciudad de Barcelona lleva sufriendo desde hace años oleadas de vandalismo callejero soportadas por la ciudadanía de manera estoica. Lleva años asistiendo a la conversión de Barcelona en un manifestódromo violento perpetrado por grupos vandálicos, con la quema de contenedores, quema de vehículos de particulares y policiales, destrozos en el mobiliario urbano y enfrentamientos en contra de las fuerzas de seguridad pública, intentando en muchos casos asaltar sus comisarías. Con los antecedentes en las fiestas de Gràcia, Sants, Bellaterra y en Tiana, ya se podía prever el resultado final. 

La respuesta hasta ahora del consistorio, asistiendo impávido a los destrozos y dedicándose solo a reponer el mobiliario urbano destrozado, nos ha traído a este punto.

Los altercados ocurridos en los alrededores de Plaza España, Av. María Cristina y al día siguiente en la zona de Bogatell son inasumibles por cualquier ciudad que se quiera abrir al mundo. ¿Qué imagen al exterior damos cuando un grupo de exaltados atacan a la policía de una ciudad? ¿Se puede soportar que unos vándalos tengan secuestrada la ciudad de Barcelona como su salón recreativo particular? La convivencia dentro de la ciudad ha sido socavada por actitudes permisivas hacia este tipo de violencia por parte del consistorio. Desde SAPOL creemos necesaria la toma de decisiones ya. 

La solución no será sólo policial, eso es obvio. Pero durante los últimos años la policía de Barcelona, la Guardia Urbana, se ha visto menospreciada por sus jefes políticos. Estos incidentes esperamos que sean un punto de inflexión entre la policía y el consistorio ya que este comienza a reconocer públicamente la labor que los agentes realizan. La sensación general dentro de la Guardia Urbana es de no tener apoyo por parte del consistorio y es hora de cambiarla. En SAPOL llevamos años intentando mejorar las condiciones laborales de la Guardia Urbana: comisarías insalubres, material inapropiado e insuficiente y sobre todo la falta endémica de personal, como quedó demostrado durante los incidentes anteriormente mencionados. Aprovechando este nuevo entendimiento, es hora de demostrar que nuestro trabajo se valora. Hay que crear una policía fuerte que pueda hacer frente a las problemáticas a las que nos enfrentamos.  

En la reunión anteriormente mencionada con los responsables de seguridad, expresamos nuestras inquietudes para poner coto a estos desmanes. La Guardia Urbana no soportará más ataques vandálicos por parte de unos cuantos si después no somos apoyados por la ciudad. Nos acercamos a un punto en el cual el divorcio entre servidores públicos y ciudadanos empieza a ser irreversible. Todos debemos poner de nuestra parte, pero los golpes siempre caen del mismo lado, el de las mujeres y hombres que forman un cuerpo policial con más de 175 años de servicio público. Una policía orgullosa de sí misma que se siente sola y desasistida, haciendo frente a todo tipo de agresiones. 

La situación requiere mesura con la unión de todos los actores. Realizar pancartas, mover banderas, esconderse en portales y no querer sentarse a escuchar demuestra no querer solucionar los problemas. Deberíamos dejar nuestros intereses a un lado y sentarnos a intentar arreglar dicha problemática. No reflexionar y actuar de esta manera te convierte en parte del problema y no es eso lo que nos piden los compañeros de la Guardia Urbana.

Denunciar con grandes alharacas cosas que son obvias al minuto de que ocurran, cuando ya las publica la prensa y después no hacer absolutamente nada por solucionarlo no es trabajo sindical. Ponerse delante de la pancarta para la foto por intereses personales y desaparecer después no es trabajo sindical. Propagar bulos por redes sociales con el afán de conseguir algo en beneficio propio no es trabajo sindical. Intentar solucionar los problemas que surgen al colectivo debería ser el único fin del sindicalismo. 

Ya llegará el momento de reflexionar y de reprocharnos mutuamente lo que creamos que hay que reprochar, pero por el bien de la Guardia Urbana Barcelona, de la ciudadanía y de la ciudad de Barcelona, desde SAPOL creemos que ha llegado el momento de dar un paso al frente y no solo denunciar, sino andar el camino que nos lleve a una unión sin fisuras entre servidores públicos y ciudadanos. 


DIRECCIÓN SAPOL


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