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La falta de agentes en la Urbana deja desatendidos algunos barrios

Hay comisarías que se han quedado sin patrullas en el turno de noche y recurren a otros centros

La falta de agentes de la plantilla de la Guardia Urbana es un problema crónico que lleva años enquistado y que repercute en la prestación del servicio de segu­ridad en Barcelona. El déficit de efectivos obliga a la prefectura a redistribuir a los agentes más allá del distrito al cual pertenecen y desembolsando millones de euros en el pago de­­ un gran número de horas extras para poder abarcar la vigilancia de toda la ciudad. Sin embargo, hay zonas que quedan descubiertas. Los esfuerzos de la policía se concentran en la zona centro, donde el bullicio conlleva más inseguridad y más hechos ­delictivos, pero va en detrimento de los barrios periféricos, donde se destinan menos recursos durante el día y la situación se precariza durante el turno de noche. Esta situación se ha producido en algunos barrios de Nou Barris, Horta-Guinardó, les Corts y Sarrià- Sant Gervasi.

En el mes de noviembre y el ­pasado enero se registraron tres episodios en los que las comisarías se quedaron sin agentes para patrullar por la noche y tuvieron que ­suplirles efectivos de otras comi­sarías. Después de un año sin convocatoria de nuevas plazas de la Guardia Urbana, el gobierno de Ada Colau arrancó la semana pasada el plazo de solicitudes para incorporarse al cuerpo. Son 150 plazas que, a juicio de los sindi­catos, no servirán ni para cubrir el puesto de los agentes que se ju­bilen en el 2019, que es cuando la nueva promoción podrá empezar a patrullar.

La oposición recuerda que en la época preolímpica había 800 efectivos más

El déficit de personal puede acentuarse próximamente si el Gobierno central aprueba el decreto de la jubilación por coeficientes reductores, que permitirá a los policías locales retirarse a los 60 años. La medida podría aprobarse en breve aunque mientras esto no ocurre los sindicatos siguen reclamando al Estado. Hoy mismo hay convocada una concentración en toda España frente a las sedes del Gobierno para revindicar la aprobación del decreto. De ser así, la envejecida plan­tilla de la Guardia Urbana podría quedarse sin 300 agentes que tendrían la posibilidad de acogerse a esta nueva medida, según el cálculo de los sindicatos. Esto dejaría en cuadro a una plantilla ya de por sí carente de efectivos.

Según datos a los que ha tenido acceso La Vanguardia, la Guardia Urbana cuenta en la actualidad con 3.048 agentes. Para contextualizar la gravedad de la situación basta con mirar al pasado. Según las cifras que han revelado los grupos políticos de la oposición en el Ayuntamiento y las organizaciones sindicales, en la época preolímpica Barcelona empleaba a cerca de 3.800 agentes. Entonces, las cifras de población censada eran similares a las de ahora, con 1,6 millones de ciudadanos, pero el flujo del turismo no tiene nada que ver. La Guardia Urbana cuenta con casi ochocientos agentes menos que hace 26 años en una ciudad que ha multiplicado por 4,5 el número de turistas que llegan a la ciudad. En 1992, 4,3 millones de personas visitaron Barcelona, mientras que ahora lo hacen 19,7 millones, según los últimos datos del anuario estadístico del Ayuntamiento.

La aprobación de la jubilación anticipada podría acarrear la pérdida de 300 urbanos

Ante este gran flujo de viajeros, como es lógico, las comisarías que concentran un mayor número de agentes son las que se encargan de la vigilancia del centro de la ciudad, las de Ciutat Vella y el Eixample. Sin embargo, la tarea que la Guardia Urbana desempeña en los barrios se resiente. “Hay pocos efectivos para la policía de proximidad, para hablar con el comerciante. Antes esta labor la hacía un solo agente, ahora ante la amenaza yihadista obliga a los policías a ­salir siempre de dos en dos, con lo que aún quedan menos efectivos”, señala Eugenio Zambrano, portavoz del sindicato CSIF de la Guardia Urbana.

La falta de agentes se suple redistribuyendo al personal y sobre todo con horas extras. Los últimos datos del 2016 así lo demuestran. El Ayuntamiento de Barcelona destinó 8,16 millones de euros a pagar las 337.294 horas extras que prestaron los agentes. El uso o abuso de las horas extraordinarias se extiende a cualquier servicio y a cualquier comisaría. Desde los encargados del seguimiento de los narcopisos, a la persecución de la venta ambulante o de los músicos que tocan en la calle sin licencia. Todos estos dispositivos necesitan de personal de refuerzo para poder llevarse a cabo. Lo mismo sucede cuando la policía barce­lonesa debe desplegar un plan de choque para combatir la alcoho­lemia o los excesos de velocidad en la ciudad. Todo ello se hace con personal de refuerzo mediante el pago de horas extras.

Los agentes de refuerzo cuestan 8 millones extras

En el turno de noche la situación se complica. “Muchas noches quedan cuatro o cinco patrullas para cubrir amplios territorios que abarcan dos o tres distritos. Esta situación provoca una grave sensación de inseguridad a las ­patrullas, que cuando se encuentra ante un servicio conflictivo o pe­ligroso no disponen de apoyo”, avisa el CSIF.

Además, hay que tener en cuenta que “el personal del turno de ­noche son los más jóvenes, la mayoría con hijos pequeños, que optan por una reducción de jornada, con lo que sobre las dos de la mañana hay un turno, que representa un 40%, que se marcha. Nece­sitamos plazas para cubrir y completar las necesidades”, remarca el responsable de comunicación del SAP- UGT en la Guardia Urbana, Óscar Giró.

“Muchas noches quedan 4 o 5 patrullas para cubrir 2 o 3 distritos”, avisa CSIF

En las últimas semanas varios agentes pusieron el grito en el cielo porque recibieron la orden de no actuar contra los vendedores ambulantes. Según los sindicatos, el gobierno municipal trata de escurrir el bulto y pasar la pelota a otros cuerpos policiales para que solucionen estos problemas. “Nos dicen que el fenómeno de los manteros es competencia de los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil porque es un tema de falsifi­cación”. Esa directriz fue confe­rida desde la cúpula y el sindicato Sapol cree que tras ella se esconde la voluntad de quitar atribuciones a la Guardia Urbana para que no se note que existe un déficit flagrante de personal. “El gobierno municipal nos dice que no actuemos aquí para no reconocer que en realidad faltan efectivos”, reprocha el portavoz del sindicato Manel García.

La nueva convocatoria de plazas de la Guardia Urbana es la se­gunda que efectúa el gobierno de Ada Colau. En 2016 no se convo­caron y la nueva oferta de plazas se inició en el 2017 con la salida a ­concurso de 120 vacantes, a las que se sumaron 40 incorporaciones procedentes de otros cuerpos policiales a través de un proceso de movilidad interadministrativa. Una de las opciones que plantean los sindicatos con el apoyo de los grupos políticos de la oposición es que para ganar efectivos se readmita a los agentes que quedaron incapacitados en el ejercicio de sus funciones y pasen a engrosar el turno de segunda actividad, que se encarga de desempeñar tareas ­policiales para las que no se necesitan requisitos físicos.

Colau pide un frente común para reclamar al Estado

En la última comisión de Presidencia, los grupos de la oposición, a excepción de la CUP, dieron luz verde a una propuesta en la que solicitaban un aumento de la plan­tilla de la Guardia Urbana y alertaban del riesgo de que la aprobación del decreto sobre jubilación anticipada pudiera dejar sin capacidad de maniobra al Ayuntamiento, que tendría que suplir a cerca de 300 agentes de un plumazo. El comisionado de Seguridad, Amadeu Recasens, señaló que no se puede ampliar la plantilla más allá de lo que marca la ley de presupuestos del Estado y recordó que hace un año el Ayuntamiento pidió al Gobierno central que le dejara hacer una convocatoria anticipada. “No recibimos ninguna repuesta a pesar de nuestra insistencia. ¿De dónde quieren que saquemos nuevas plazas con estas constricciones?”, se preguntó Recasens. Seguidamente el comisionado instó al resto de grupos a hacer un frente común para reclamar al Estado la posibilidad de redimensionar la plantilla de la Guardia Urbana. Sin embargo, rehuyó las críticas asegurando que “se están cubriendo todas las bajas y el año pasado hicimos la promoción interna más importante de los últimos años. No sólo se trata de hacer agentes sino de consolidar una estructura y una organización”.


Fuente: La Vanguardia

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